El once de Mourinho presentó dos novedades importantes: Higuaín y Kaká. El brasileño no había disputado un solo minuto en los cuatro Clásicos ante el Barça.
El técnico portugués prefirió contar con un jugador que atraviesa un gran momento de forma como lo demostró en el partido de Liga disputado en Mestalla donde fue uno de los grandes baluartes de la goleada blanca sobre el Valencia (3-6).
Kaká actuó de enganche relegando a Özil al banquillo.
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